Todo comenzó como un día normal, un día como cualquier otro.
Desperté para entrar a la regadera y darme un baño rápido, para así, ir a la cocina y tomar una taza de café, hasta encontrarme frente a frente con la puerta que dirige hacia las afueras de mi casa, di un beso a mi esposa y salí. Después de esperar durante un par de minutos el autobús, brinque sobre el primer escalón del mismo y escogí un asiento (no mucha gente utiliza el autobús a esta hora) saque mi reproductor de mp3 y me coloque los audífonos para así, poder entrar a mis pensamientos y comenzar a soñar despierto.
Por fin, al llegar a la oficina (unos cuantos minutos tarde) entre al elevador, presione el botón 10 y me dirigí a mi oficina, al llegar, me esperaba una pila de papeles sobre mi escritorio, documentos que había que analizar y corregir, así que comencé a trabajar.
Después de una larga hora de trabajo y dos tazas de café, un grito se escucho de las afueras de mi oficina, lo cual, lógicamente, rompió mi concentración. Pensé en pararme y ver que ocurría ahí afuera, pero preferí permanecer sentado y continuar con mi trabajo. Probablemente otra secretaria histérica por una araña en la cafetería.
Cuando finalmente recupere la concentración, volví a mi trabajo pero de pronto, algo mas hizo que mi concentración se desvaneciera. Afuera del edificio de mi oficina, sobre la calle, una escena de completo caos, gente corriendo y gritando por todas partes, gente peleando y hasta matando de cualquier manera. Para esto, mis compañeros de trabajo, ya estaban también mirando a través de las ventanas. Nadie sabia lo que ocurria.
Encendí la radio que tenia cerca de mi escritorio para escuchar si ellos tenían alguna explicación. Todas las estaciones de radio estaban siendo utilizadas por el noticiero local, hablando de todo tipo de información sobre lo que estábamos viendo. Nadie de nosotros podía creer lo que estábamos escuchando
-Un virus se ha desatado a raíz de un accidente que ocurrió cerca de las afueras de la ciudad, en el laboratorio de Ciencias y Experimentación de Medicamentos (CEM) , este virus provoca que la persona infectada se convierta en un maníaco, matando a sangre fría a cualquiera que se le cruce. El gobierno recomienda a toda la gente que permanezcan en sus hogares, trabajo o donde sea, pero que se mantengan a salvo-
En ese momento, nos dimos cuenta de que todo esto no era una broma, ya que estaban involucrando al gobierno y que un gran porcentaje de la población seria asesinada. Todo mundo en las oficinas entramos en pánico, nadie sabia que hacer.
Rápidamente mi esposa llego a mi pensamiento, ¿ Estará bien? Espero que no este ninguno de esos maníacos cerca de mi casa.
Saque mi celular e intente llamarla pero justo antes de marcar los tonos escuche un error en la llamada. Probablemente la linea de teléfonos estaba cortada, aun así, seguí intentando sin rendirme, llame mas de diez veces sin parar pero no pude mas, necesitaba saber como estaba mi esposa así que pensé en salir de ahí y dirigirme a mi casa.
Tuve que bajar las escaleras, ya que el elevador estaba bloqueado gracias a la alarma de emergencias. Al llegar al octavo piso, alcance a ver con mi vista panorámica, lo que podría ser la figura de un hombre sobre el pasillo, gire mi cabeza para ver mejor y me di cuenta que era uno de esos maníacos mordiendo la pierna de una mujer, la cual me gritaba que la ayudara.
No podía arriesgarme a ser atacado por alguno de ellos, así que decidí buscar a alguien para que la ayudara, pero todo mundo estaba también intentando salvarse, así que decidí continuar con mi camino.
Un piso mas abajo, había una gran multitud de gente intentando entrar al elevador, era imposible que bajaran de esa manera, así que decidí continuar por las escaleras.
Di un largo y profundo suspiro al llegar al descanso de las escaleras, pensando que probablemente ahorraría tiempo bajando por las escaleras.
Eventualmente, llegue al primer piso y me encontré con la escena mas violenta, los guardias del edificio estaban luchando por mantener las puertas cerradas pero al parecer iban perdiendo fuerzas poco a poco, me di la vuelta y me encontré con un guardia herido, chorros de sangre salían de una gran mordida en su cuello, no había manera de ayudarlo, estaba a unos segundos de morir.
Salí de la sala principal y busque la salida trasera. Pase por varios pasillos y oficinas para llegar a la parte trasera del edificio, cuando llegue, me di cuenta de que estaba totalmente bloqueada por enormes pilas de material de construcción que había llegado un día antes, así que tuve que buscar otra salida.
Recordé que había una pequeña ventana en el baño de hombres principal, cerca de ahí, cuando llegue al baño, rompí la ventana e intente salir pero era mas pequeña de lo que yo recordaba, cuando de pronto, escuche un fuerte rugido detrás de mi, una mujer que al parecer estaba infectada, comenzó a dirigirse hacia el baño. Sin perder tiempo y con algunos movimiento incómodos y desesperados atravesé la ventana, solo unos cuantos segundos faltaban para que esa mujer pudiera atacarme.
Caí al suelo y comencé a correr sobre el callejón. Intente pensar que lo que haría ahora, así que llegue a la conclucion de podria tomar un carro y dirigirme a casa.
Al llegar a la calle, y justo después de tomar un pequeño descanso, una niña que caminaba sin rumbo entre los carros llamo mi atención. Sin acercarme a ella, la llame, justo después levanto la mirada y me di cuenta de que estaba completamente infectada, corrí alejándome de ella, por suerte sus piernas no hicieron lo suficiente para alcanzarme y rápidamente la perdí.
Llegue a la parada de autobuses y me di cuenta que la escena no estaba nada bien, había gente peleando y muriendo sobre la calle, sin darme cuenta, las nauseas invadieron mi cuerpo y comencé a vomitar. Limpie mi boca y levante la mirada y vi que un autobús se acercaba, pero había muchísima gente bloqueando el área, así que preferí continuar con mi camino a pie.
Caminando calles mas abajo, vi a lo lejos, a un hombre con un rifle que aparentemente se divertía disparando a los infectados, a tan solo unos cuantos metros, vi a un par de jóvenes con armas de cuerpo a cuerpo, también me di cuenta de que un medico y un oficial intentaban ayudar a un infectado que estaba tirado en el suelo. Di unos cuantos pasos y me di cuenta que a mi derecha caminaba un grupo de mis compañeros de trabajo.
Tenia que elegir entre cuatro opciones, así que decidí dirigirme hacia los jóvenes armados (ellos son rápidos y tienen mas oportunidades de defenderse ante un encuentro con gente infectada).
Sugerí al grupo que consiguiéramos un medio de transporte para salir del centro de la ciudad, uno de ellos respondió que era buena idea, que podríamos buscar un automóvil en el estacionamiento subterráneo cerca de ahí. Cuando llegamos, nos dimos cuenta que seria imposible pasar, ya que una ola de infectados caminaban alrededor.
Decidí distraer a la multitud infectada mientras mi grupo entraba y conseguía un automóvil, suficiente para soportar hasta cuatro personas. Gritaba lo mas fuerte que pude y corría en círculos para llamar la atención de los infectados. El plan funciono, me sentía aliviado de que mi grupo pudiera entrar, pero por otra parte, yo aun seguía en gran peligro. Eventualmente, los infectados me perdieron de vista y pude salvar mi vida. Me prometí que nunca volvería a ser la carnada de nadie.
Al entrar al estacionamiento, le sugerí a mi grupo que tomáramos un camión de carga que se encontraba ahí, pero todos denegaron mi sugerencia y decidieron tomar un jeep. Cuando nos acercamos al auto, nos dimos cuenta de que había un par de infectados intentando desesperadamente mordernos, pero las ventanas estaban cerradas. Volví a sugerir que utilizáramos el camión de carga pero ellos realmente querían el Jeep, y recalcaron que dos “zombies” no serian obstáculo para ellos.
Abrieron las puertas del Jeep y comenzaron a luchar para sacarlos del auto, pero comenzaron a tener problemas, necesitaban mi ayuda, o de otra manera morirían.
Intente salvarlos, pero cuando paso eso, ya era demasiado tarde, habían sido mordidos varias veces y no había vuelta atrás.
Tuve que dejarlos, tome una motocicleta y nunca mire atrás.
Cuando salí del centro de la ciudad, me di cuenta que la pesadilla aun no terminaba, había cuerpos destrozados por todas partes, autos destruidos, charcos de sangre en el suelo. Necesitaba aguantar las nauseas y no detenerme.
A lo lejos, una gasolinera, me ayudaría demasiado, ya que solo tenia media de la reserva en el tanque de gasolina.
Hice una pequeña parada y comence a llenar el tanque, cuando me di cuenta de que una multitud de zombies comenzaron a dirigirse hacia mi, creí que lo mejor era escapar, subí a mi moto y arranque el motor, el combustible no era lo suficiente.
Continué mi camino y me di cuenta de que mas adelante, sobre la carretera, había una gran cantidad de autos bloqueando el paso, estaban tan pegados uno con el otro que era prácticamente imposible de que una motocicleta pasara entre de ellos.
Así que tuve que das la vuelta y buscar otra ruta hacia mi casa. Comencé a avanzar en sentido contrario, cuando en una curva, otro carro venia en dirección mía, fue muy tarde para reaccionar, cuando me di cuenta ya estaba tirado en el suelo. Lo curioso es que no me lastime muy fuerte. Me levante y cheque si el otro conductor estaba lastimado, estaba inconsciente pero no estaba lastimado, el hombre tenia tres mordidas en su brazo, así que cerré la puerta y continué a pie.
Después de una hora de caminar, comencé a reconocer mis alrededores, sabia que estaba muy cerca de casa. Decidí salir de la calle y entrar en las vías del tren, era peligroso caminar sobre la calle, la población estaba infectada y la mayoría estaba sobre las calles.
Un rato despues de caminar durante varios minutos, cansado y molesto pero sabia que habia llegado a la calle cerrada donde se encontraba mi casa, lamentablemente estaba infestada de zombies, estaba distraidos y no prestaban mucha atencion a su alrededor, pero sabia que solo necesitaban algo de tiempo para que me vieran.
Recordé que había un pequeño callejón que conducía hacia mi casa, decidí caminar por ahí, al parecer estaba solo, pero cuando pasaba a la do de un contenedor enorme de basura, un hombre infectado, me intento jalar del hombro pero rápidamente lo tome del cuello para que no tuviera manera de morderme y lo empuje tan fuerte como pude. Sabia que tenia el tiempo contado, pero cuando menos me lo esperaba, el hombre recupero su postura y me intento atacar de nuevo, intente correr fuera del callejón pero era demasiado tarde, un grupo de infectados venían hacia mi, estaba rodeado. Tome un ladrillo y espere a que el hombre se acercara lo suficiente para golpearle la cara, cuando esto ocurrió, lo golpee tan fuerte que un gran chorro de sangre salto desde su boca y callo al suelo, finalmente pude seguir con mi camino.
Entre a la calle que conducía a mi casa y me di cuenta que estaba a tan solo unos cuantos metros de ella. Mi corazón latía muy rápido. Comencé a caminar pero otro grupo de zombies se encontraban entre mi objetivo y yo. Asimile que era peligroso intentar pasar corriendo entre ellos, así que brinque al patio de la casa de uno de mis vecinos y sigilosamente cruce tres patios hasta llegar al mio. Estaba en casa.
Mire la casa, aliviado, y note que una de las ventanas principales estaban completamente rotas y la perilla de la puerta estaba destrozada. Estaba muy preocupado por esposa.
Sabia que aun así tenia que entrar, pero sin un arma seria una presa fácil para cualquier zombie que me intentara atacar asi que antes de entrar camine hacia la pequeña bodega que teniamos a unos cuantos pasos de la casa. Estaba cerrada, pero por suerte traía mis llaves aun en mis bolsillos, abrí la puerta y sobre una mesa de construcción estaban varias herramientas, tome una palanca de fierro, ya que es pesada y fácilmente podría romper el hueso humano de un golpe.
Cuando salí de la bodega, levante la cabeza y supe el porque de la perilla destrozada de mi casa, un joven estaba saliendo con mi televisión cargada en manos, sujete fuerte la palanca para atacar, cuando me vio, bajo la televisión y saco un gran cuchillo de cocina. No se quien de los dos estaba mas asustado.
Le dije que no lo molestaría, que podía tomar la televisión y que podía irse, no se molesto en levantarla de nuevo, trepo la reja que divide un patio con otro y se fue.
Entre a la casa y me sentía mejor, pero no podía bajar el ritmo sin mi esposa. Rápidamente cerre la puerta trasera con seguro, la ventana estaba rota pero por lo menos tendría algo de tiempo para escapar de ahí en caso de algún ataque.
Comencé a buscar en la casa, cuando entré al cuarto principal, vi que ahí estaba parado uno de mis vecinos de a lado, me daba la espalda, y estaba inconsciente de mi presencia, su camisa estaba completamente cubierta en sangre. Pensé que lógicamente estaba infectado, así que lo golpee fuerte en la parte trasera de la cabeza, su cráneo trono tan solo una ves, lo suficiente para que cayera muerto.
-Nunca me caíste muy bien de todos modos…- Agregue.
Seguí caminando y me encontré con una nota que estaba pegada en el muro de las escaleras
-No pude esperarte tanto, hice mis maletas y me fui a casa de mis padres, al otro lado de la ciudad. Te amo-
Mi corazón se paro. Esperaba que haya podido llegar a casa de sus padres sin problemas sabiendo lo difícil que fue para mi llegar hasta acá. Después de darme cuenta de que seria la ultima ves que sabría de ella, una lagrima corrió sobre mi mejilla.
Sin darme por vencido de una ves, continué buscando en la casa, asegurándome de que todo estuviera bien antes de planear mi próximo movimiento.
Mientras subía las escaleras, un sonido muy extraño provenía de mi cuarto, no sabia si era mi esposa o algún infectado. Abrí la puerta del cuarto lentamente y entre despacio.
Mi peor pesadilla se convirtió en realidad. Mi esposa estaba tirada en el suelo, luchando para salvar su vida contra un infectado. Necesitaba actuar rápidamente o moriría, así que sin perder tiempo, golpee al infectado con la palanca de fierro en la cabeza. Ella estaba sana y a salvo.
Solté la palanca sobre el suelo y la abrace, le pregunte si todo estaba bien y me mostró su mano derecha, sangre escurría de sus dedos, tenia un par de mordidas en sus dedos indice y medio.
No sabia si se infectaría o no, no sabia cuanto tiempo le quedaba. Ella me pidió que yo decidiera que hacer.
No podía dejar sola a la mujer que amo, así que la lleve conmigo de cualquier manera. Le prometí estar con ella “hasta que la muerte nos separe” y lo cumpliré.
Subimos al auto y conducimos hasta la playa, un lugar solo, la puesta del solo estaba en su punto. No sentamos en el techo del carro como en los viejos tiempos y discutimos sobre que haríamos ahora. Llegamos a la conclusión de que iríamos a buscar a sus padres, pero era tarde para eso, así que lo dejamos para el día siguiente. Ella se notaba muy bien, no mostraba ningún tipo de enfermedad, así que asimile que aun teníamos suficiente tiempo de estar juntos. Fuimos por algo de comida y regresamos a casa, todo estaba en orden, bajamos al sótano y juntos intentamos dormir (lo cual ninguno de los dos pudo hacer) pero era mejor que manejar en la oscuridad.
Nos mirábamos uno con otro, su sonrisa me regreso la felicidad, después… Caímos dormidos…
Continuara…
Por
Mauricio Adrián Hernández S.